¡Regálame un beso!
Lo dijiste de tal forma que me
dieron ganas de dártelas sin demora, pero no quería que te dieras
cuenta que mis ansias de besarte eran mas de lo que tu podías imaginar.
Fui
lentamente hacia Ti, mirándote fijamente vi que tus ojos botaban amor y
también fuego... anhelabas jugar un rato con todo lo que nos pudiera
unir.
Tus labios rosados estaban inquietos, listos para atacar los míos.
Mis
labios temblaban, si los unía con los tuyos, no se que pasaría, tal vez
al probarlos me excitaría de tal manera que me descontrolaría y
decidiera no dejarte escapar, pues como tu lo dijiste... querías que te
regalara un beso... y ambos sabíamos que ese beso nos llevaría a algo
mas.
No quise esperar mas y me lance hacia ti, tus labios..
¡Oh¡ que placer probarlo y saber que en ese momento eran solo míos y de nadie mas.
Nuestros labios jugaban a Mil maneras de morir, pues a cada movimiento que dábamos, moríamos de placer.
Quisiste subir la intensidad y yo como fiel seguidora tuya te acompañe en tus deseos.
Una pequeña cama nos daba una invitación para ir a visitarla.
Al
llegar, nos dio una gran bienvenida que te sentiste cómoda bajo esas
sabanas de seda, estabas tan ansiosa que me atrapaste con tu cara de
niña inocente y comenzamos nuevamente a éxtasis de tus labios rosados.
Tenias
una fragancia tan exquisita que baje lentamente, dándote pequeños besos
hasta llegar hasta tu cuello, pero algo nos detenía.
Llevábamos
ropa que se interponía entre nuestros deseos y la pasión, así que nos
deshicimos de ellas y comenzó el verdadero juego de tus deseos y los
míos.
Comenzamos a besarnos lentamente y de la nada nos
dimos cuenta que nuestros cuerpos estaban tan juntos que nos mas de una
idea por realizar.
Saber que tal vez era la única que vez
que podría tenerte así tan cerca de mi, hizo que este momento fuera
único, y comenzó la exploración de tus encantos.
Era algo extraño y loco, pero me encantaba, me encantas.
Me encantaba como fruncías el seño que era como una señal de que te encantaba lo que te hacia.
Hacíamos un excelente trabajo.
Para que explicar lo que te hacia si los que saben de verdaderos amores nos explicas sus juegos en el amor.
¡Oh!
Que sensaciones mas placenteras las que viví a tu lado.
Tu mirada me decía que querías comenzar otra vez, y la cama que te retenía.
Pero
ya era hora de salir a la luz, pues la sociedad sospecharía de lo que
hicimos y tal vez nos destituyera de nuestra libertad.
Acordamos siempre vernos en este mismo lugar, donde tus deseos y mis anhelos siempre serán hechos realidad.

