Asi supe que yo tambien te gustaba.

Solo quedaban minutos, aun no descifrábamos el asunto, pero por más que queríamos estar juntos, dejamos pasar el tiempo y nada pasó.

Frente a frente, miraba tus ojos y me perdía por un rato.

Quise besarte, pero esquive tus labios, tú estabas ansiosa pero me quedo con las ganas.

La noche se hacia tarde, quería meterte en mi juego para quitarte la timidez.
Lo único que falta era un beso para perder la calma, pero siempre me ponías los “pero” sin darte cuenta que la aventura nos llamaba.

La noche se hacia tarde, me dijiste que te hiciera un favor, de llevarte a tu casa y que en el camino nos conoceríamos mejor.